Los partidos políticos actualmente parecen nacer de la necesidad de participar en los procesos electorales y es por eso que, se ajustan desde un principio a los requisitos mínimos de las leyes de partidos políticos, tratando de buscar como primer objetivo su inscripción. Pero no todos los partidos tienen ese origen. Algunos, especialmente, los más antiguos se nutren de las fuerzas sociales que los crearon, de corrientes ideológicas y de caudillos históricos. En este segundo caso los partidos encuentran su razón de ser en hechos más allá de los procesos electorales. En el caso peruano varios de los partidos de izquierda y el partido aprista, tienen un origen distinto a la participación en procesos electorales, y por eso tiene una existencia, que incluso puede estar al margen de los ciclos electorales.
Mientras una mayoría de los operadores políticos están interesados en conservar su inscripción electoral, en la base social se lleva adelante otra lucha, que es sobre todo ideológica. En sindicatos, comunidades, organizaciones barriales, etc., partidos con o sin inscripción organizan a la sociedad con agendas diversas que pueden obrar sobre el futuro de la democracia, la libertad, el régimen económico, seguridad ciudadana y la vida cotidiana.
Ganar una elección no asegura gobernar plenamente, quizás permite conducir el Estado, pero por dentro. la sociedad es orientada en sus deseos, preferencias, luchas y demandas por otros actores diferentes al que ganò la elección. Tema que parece importar poco a muchos políticos formales. Sin embargo, la posibilidad de que se gesten nuevos grupos terroristas, que se fomenten corrientes antisistema, que se promueva la anomia y se pierda la estabilidad social, se vive y lucha en el nivel de las funciones sociales de los partidos, que son los que deben dar la lucha ideológica y programática al interior de la organización social, que son los que le brindan líderes y dirigentes que encaminen el derrotero de la base social.
En los últimos años muchas ONG han tomado la representación de las organizaciones sociales, haciéndose llamar “sociedad civil” sin embargo, las ONG no son organizaciones representativas y por tanto, sus actos y opiniones reflejan más la voluntad de sus financiadores que de la población que es la que constituye verdaderamente la sociedad civil.
Al debilitarse los partidos políticos y reducirlos a su rol como instrumento de participación electoral, se ha descuidado la función de representación. La que ahora parecen disputar con las ONGs. Sin embargo, estas últimas han nacido del propósito de cumplir algún ideal altruista financiado, por lo que tienden a representar las demandas del donante más que las necesidades del público.
Los partidos por su parte viven y crecen de la representación y están nutridos de intereses locales y nacionales, a los que interpretan y responden en el marco de la ideología que los caracteriza. Hay que decir, además, que muchos partidos políticos han operado y operan al margen de las elecciones e incluso de la ley, sembrando ideologías antisistema que necesitan ser combatidas por los partidos auténticamente democráticos. Pero como la mayoría de los partidos vigentes tienen una vida puramente electoral, no desempeñan una segunda función social que es la lucha ideológica.
La estabilidad social del Perú en el mediano plazo depende de que los partidos políticos recuperen las funciones de representación y defensa de los valores democráticos, de otro manera, la sociedad será orientada nuevamente al caos, mientras la élite política se contenta con repartirse el poder nacido de las elecciones y los cargos que de eso deriva, sin comprender lo efímero de gobernar sin representación en las organizaciones de base, sin capacidad de movilización y sin el respaldo social que el sistema democrático necesita.


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